Mostrando entradas con la etiqueta Engrinia McAgria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Engrinia McAgria. Mostrar todas las entradas

19 de junio de 2010

Engrinia y la subtrama eliminada

Hace algunas entradas, cuando hablábamos del rodaje navideño, mencionamos que Las doncellas de Calabresi no se terminaría de rodar como se planeó en 2008, sino siguiendo una nueva versión del guión que escribimos a lo largo del año pasado. Esta versión es casi completamente diferente de la original, y sólo comparte algunos elementos centrales de la trama. Muchas secuencias han sido reescritas, otras cambiadas de lugar y la mayoría eliminadas y sustituidas por otras. Todo este proceso de reescritura fue motivado por distintos factores que iremos desgranando en diversas entradas.

El primer factor fue el número de personajes.
Uno de los motivos que nos impidió terminar Las doncellas de Calabresi en el verano de 2008 fueron dificultades a la hora de hacer coincidir horarios entre los actores para rodar. Y es que en ese primer guión, de una considerable dificultad técnica, volvían a aparecer todos y cada uno de los personajes que acompañaron a Tony Zamora en las dos primeras entregas de la trilogía, lo que hacía muy complicado grabar las secuencias. Tanto que, a mediados de ese verano, nos dimos cuenta de que era materialmente imposible hacer coincidir a los actores para rodar la totalidad de la película.
Y es que Delicious Inc. había pasado de ser una pandilla de adolescentes aburridos en verano a un grupo de jóvenes muy activos, con una agenda repleta de obligaciones y expectativas. Ahora, los tres meses de verano no sólo eran para descansar, ahora también para estudiar, sacarse el carnet de conducir, aprovechar becas de viaje y mil cosas más.

Durante el año pasado, cuando nos planteamos terminar la película, decidimos cambiar el guión para que el rodaje resultara más fácil y menos estresante. Y una de las formas era, evidentemente, eliminar personajes. Cuando nos pusimos a estudiar la historia para ver si esta solución tenía posibilidades, nos dimos cuenta de que la trama, en realidad, requería muy pocos personajes, y que la función de la mayoría de los secundarios era meramente anecdótica. Por seguir la continuidad de la saga en cuanto a personajes, habíamos escrito un guión que se complicaba innecesariamente, y eso tenía que cambiar.

Dos de los personajes que estaban en esa primera versión del guión y que no se encuentran en la final son Engrinia y Serguéi, que secuestraban a la madre de Tony siguiendo las órdenes de un misterioso cliente que los había contratado para encontrar un tesoro escondido. Esta subtrama resultó ser demasiado enrevesada, así que decidimos eliminarla.
Otros personajes que estaban en esa versión y que no aparecerán en la película final son Frasquita, Sor Vete, Alex (cuyo papel ya originalmente se había reducido a un cameo) y Lucy, que desempeñaba un papel relativamente importante. Personajes que siguen apareciendo pero con un tiempo de pantalla considerablemente menor son la madre de Tony, Casimiro y Torcuata.
El resto (Tony, Silvia, Rafa, Kevin, Mara, el conde Pflugk y Pepito) sigue teniendo una importancia clave en la historia, y en esta ocasión estarán acompañados por uno o dos personajes creados exclusivamente para esta versión, y que aportarán frescura y novedad a la última historia de la trilogía.

A continuación podéis ver dos capturas de la única secuencia que se grabó en 2008 en la que podíamos ver a Engrinia, en una de ellas con la madre de Tony.

16 de junio de 2010

Fugitivos


Hace unas semanas, nos volvió a sorprender la noticia de que los peligrosos convictos Engrinia McAgria y Serguéi Plumióvich habían escapado, una vez más, de la cárcel en la que llevaban meses confinados. Afortunadamente, gracias a una llamada anónima, pudieron ser arrestados de nuevo sin más complicaciones.
Esta pareja de criminales se ha escapado de distintas prisiones seis veces en los últimos dos años, burlando sistemas de vigilancia cada vez más sofisticados. La redacción de este periódico, gracias a unos pases especiales para la penitenciaría de alta seguridad a la que Engrinia y Serguéi han sido destinados, ha tenido la oportunidad de encontrarse cara a cara con ellos durante sólo unos minutos.

¿Cómo os conocisteis?
Engrinia: En el ejército. Yo me alisté tras una dolorosa experiencia con el que por entonces era mi marido, y Serguéi ya estaba allí. Cuando estaba haciendo el entrenamiento, me llamaron para que resolviera un asunto en el que estaba envuelto mi ex marido, y decidí aceptarlo. Resultó ser un poco más complicado de lo que yo esperaba, así que le pedí ayuda a Serguéi, que abandonó el ejército para concentrarse en el encargo. Y, desde entonces, hemos estado juntos.
Serguéi: Así es.

¿Y de dónde sois? Porque vuestros nombres son muy particulares...
Serguéi: Mi padre era ucraniano.
Engrinia: Yo soy española. Engrinia McAgria es mi nombre artístico.

Sois dos de las personas más buscadas del país. ¿Por qué motivo? ¿De qué delitos se os acusa?
Serguéi:
Uf...
Engrinia: Yo todavía tengo que cumplir unos cuantos años más por el asesinato de mi ex marido. Pero en eso sólo fui una víctima más, yo obedecía órdenes de la persona que me contrató, alguien muy importante cuyo nombre no voy a revelar.
Serguéi: Muy importante.
Engrinia: También se me acusa de la muerte de la señora Rubiales, pero puedo afirmar con toda convicción que soy inocente. A la pobre desgraciada se le cayó una lámpara encima intentando echar a dos adolescentes entrometidos de su casa. Un desgraciado accidente. Pero, como yo estaba allí, me toca pagar el pato.
Serguéi: Muy cierto.

Y luego están todas las denuncias por allanamiento de morada y delitos menores, incluida una de dos jóvenes que los culpan de acoso...
Serguéi: Mire, le voy a explicar...
Engrinia: Eso es una vergüenza, es lo que es. Todos los delitos que hemos podido cometer son culpa de esos dos jóvenes, precisamente. Ellos fueron los culpables de que la pobre Penélope [Rubiales] muriera, y de otras muchas cosas más. Llegó un momento en el que quizá nos obsesionamos un poco con ellos, cierto, pero fue sólo porque no podíamos soportar que gente tan entrometida y problemática saliera siempre de rositas.

Desde que los encarcelaron por primera vez hace poco menos de dos años, se han escapado seis veces. ¿No se resignan a cumplir su pena? ¿Por qué siguen intentando escapar?
Serguéi: Porque nos aburrimos.
Engrinia: Porque somos inocentes. Sólo somos culpables de estar siempre en el lugar y el momento equivocados, con la compañía equivocada.

¿Qué les parece su nueva cárcel?
Engrinia: A mí me gusta más. Me han contado que una vieja conocida está aquí, y tengo muchas ganas de hablar con ella.

¿Les gustaría decir algo a la gente que lea esta entrevista?
Engrinia: Que nunca nos cansaremos de huir. Lo único que queremos es un trabajo digno y honrado y que se haga justicia de una vez, y no vamos a dejar de luchar por ello.
Serguéi: A mí me gustaría decir que...
Engrinia: Que esperamos con muchas ganas que otro cliente nos encargue algo nuevo.

Reportaje sobre Engrinia McAgria y Serguéi Plumióvich
publicado en El País en junio de 2005.